Platos imprescindibles de Mallorca en invierno

Una de las mejores maneras de conocer la cultura de un lugar es mediante la gastronomía. Los tintes mediterráneos, propios de la cocina mallorquina, suponen una oferta culinaria muy atractiva para los que quieran conocer un poquito más a fondo la cultura de Mallorca. Con la llegada del invierno la gastronomía mallorquina se traduce en una mayoría de platos calientes y suculentos postres que harán de tu estancia una experiencia 5 estrellas.

El plato de la cocina mallorquina por excelencia es el frito mallorquín. Su receta, que data del siglo XIV, es una de las más antiguas de la historia de Mallorca. El estilo clásico de este suculento plato se compone de carne de cerdo o cordero, hígado, patatas, pimientos rojos, hinojo y guisantes, entre otros. Es un habitual entre las celebraciones populares.

Un plato tradicionalmente de invierno es el arròs brut, conocido como arroz sucio. Se trata de un plato caliente de arroz caldoso con verduras que varían según la temporada. Originalmente preparado con carne de liebre, también admite pollo, cerdo y conejo, y embutidos como la sobrasada y la butifarra. El punto estrella de esta comida se encuentra en que tiene una receta muy versátil, a la que se le puede añadir todo tipo de ingredientes.

Las sopas mallorquinas es un plato típico cuya receta se ha ido transmitiendo de padres a hijos. Originario de los pueblos de Mallorca, este manjar se servía de invierno a primavera en un tipo de menestra que se combinaba con rebanadas de pan puestas en el fondo de la cazuela. El resultado es un plato ligero y nutritivo ideal para empezar la comida.

Una de las carnes más emblemática de la isla es la reputada porcella, conocida también como lechona. Plato habitual en fiestas y celebraciones populares, se consume sobre todo en Navidad. Desciende de una variedad de cerdo negro mallorquín que se cría en libertad en la zona de Levante.

Una buena manera de finalizar el menú tradicional es con un delicioso postre. Una ensaimada, el postre típico por excelencia mallorquín, sola o rellena de deliciosas cremas y frutas es una opción más que deseable. Le siguen de cerca el Gató de almendra, bizcocho que se sirve con una bola de helado, las cocas y la tradicional coca de quart, procedente del pueblo de Valldemossa, perfecta para acompañar a un chocolate caliente.

Post Recientes